Es relativamente fácil encontrar cannabis en los cafés de las grandes ciudades – Estambul, Ankara – y en ciudades costeras como Izmir o Antalya – que son centros vacacionales para los propios turcos -. Más que producción nacional, es hachís procedente de Líbano o Afganistán, que se suele fumar en pipas de agua con tabaco, pero esto no quiere decir que su consumo esté legalizado.
Sin embargo, los cultivadores de cannabis tienen que obtener primero el permiso del gobierno, que tendrá una vigencia de tres años, y cumplir con ciertas reglas que prohibirán que vendan la planta y sus derivados como una droga psicoactiva.
Los productores también están obligadas a proporcionar al Ministerio un contrato escrito indicando que no han estado involucrados en la producción de cannabis no autorizado o el tráfico de drogas.
De acuerdo con la nueva normativa, el ministerio puede reducir o aumentar el número de campos de cultivo y controlará su producción al menos una vez al mes.
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